lunes, 23 de febrero de 2009

Esta noche

Esta noche quiero que los kilómetros desaparezcan, y ser la almohada que acompañe tu sueño. Esta noche sólo quiero dibujar una sonrisa en tu rostro, y sonreír contigo al ver otra vez en tus ojos ese brillo que tanto me gusta.

viernes, 20 de febrero de 2009

Historia

Lo que más me gusta de la historia es que nunca tuvo un principio y nunca tendrá un fin. Quizás por eso es una de mis grandes pasiones. Me sorprende el hecho de que detrás de cada objeto, creación o invento del hombre, por pequeño que sea, haya quién sabe qué cosas y cuánto tiempo. Y más me gusta también el pensar en reconstruir aquellas pequeñas historias.

Porque a diferencia de los cuentos y las novelas (por nombrara ejemplos), éstos se cierran en algún momento en que, feliz o tristemente, llegan al fin que les dio quien los escribió, y a quienes leemos sólo nos queda el consuelo de recordar o revivir aquella historia mientras leemos las páginas. Un consuelo que por lo demás ya es bastante. Pero la Historia es diferente. Es como una gran novela que nadie sabe ni sabrá nunca quién ni cómo la empezó, ni nadie tratará de ponerle jamás un punto final porque cada vez que alguien comienza a repasar lo que está escrito leyendo páginas y más páginas, tiene la posibilidad de agregar una página más a aquella preciosa colección que nunca terminará, y cambiar su rumbo.

Quisiera alguna vez ser parte de aquello, y poder escribir una página más de aquella interminable novela de la Historia.


[...Y al igual que aquella gran historia, la nuestra nadie sabe como comenzó, pero estoy segura de que no tendrá un final... :) ]



miércoles, 18 de febrero de 2009

Insegura

Cuando la confusión y las dudas se apoderan de su mente y no le permiten siquiera conciliar el sueño, se inquieta, busca consolarse pero solo derrama lágrimas y todo a su alrededor se vuelve insoportable... y está ya al borde de la desesperación...

Pero entonces solo hay algo -y alguien- que puede hacerla sentir segura nuevamente. Por eso aquella noche no lo pensó dos veces y marcó con insistencia aquel número. Y luego de la breve conversación, miró una pequeña fotografía y sonrió buscando calmarse. Pronto se quedó dormida.


lunes, 16 de febrero de 2009

De paseo

El paisaje era singular, más bien parecía "otro puerto". Pero era la misma Joya del Pacífico la que se mostraba en su faceta más estival y festiva, con personas caminando tranquilamente por el muelle, cientos de turistas y otros cientos de admiradores de los imponentes cruceros que esa tarde dominaban la bahía, y unos cuantos "personajes" inconfundibles e irreemplazables del lugar, que le daban aquel aire tan particular.

El Corsarius comenzaba a alzarse tranquilo, meciéndose suavemente al compás de las pequeñas olas de la costa. El Sol, aunque tenue, no había desaparecido entre el viento y las nubes, demostrando que aún el esplendor del verano se sentía con fuerza e iluminaba aquel paisaje. Al fin comenzó su viaje, que para muchos era el primer recorrido de sus vidas mientras que para otros -para ellos- aquel paseo tendría algún significado mucho más especial.

Mientras tanto ellos, después de sonreír al fotógrafo que hacía las fotos de rigor, se sonrieron mutuamente y se tomaron de la mano. estaban felices allí, sintiendo la brisa marina en sus rostros y recordando que fue frente a esa mismísima brisa que se conocieron, que hablaron por primera vez, y recordando con alegría cuántas cosas habían pasado desde aquel momento. Y volvieron a sonreír... porque era la celebración más linda de todas.


martes, 10 de febrero de 2009

Desde la ventana

Desde aquel último rincón de su pequeña casa, contempla la luna a través de la ventana. Su rostro, que durante el día es tierno y parece irradiar alegría a quienes comparten a diario con ella, a estas horas se vuelve sombrío y su mirada perdida en el inquebrantable horizonte vestido de negro. No emite palabra alguna, porque no hay nadie que pueda escuchar su voz, porque no hay a quien comunicar lo que siente o piensa en estos precisos instantes. O más bien, no hay nadie que pueda escuchar esos pensamientos. Ha derramado lágrimas, ha sonreido y cada noche, mientras el silencio poco a poco se apodera del paisaje, ella aguarda en la ventana mirando, observando, de nuevo absorta en sus propias ideas, tal vez solo pensando o quizás esperando algo o a alguien que de pronto suceda, y venga a romper su ensimismamiento eterno.


Pero no sucede, y todos los días hasta altas horas de la noche está, impertérrita, contemplando ansiosamente el cielo negro y su blanca luna en el mismo lugar que siempre, escuchando el mismo inquebrantable silencio desde la ventana. Probablemente cuando acabe de escribir estas líneas, la luna aún verá su rostro a través de esa pequeña ventana.



sábado, 7 de febrero de 2009

Gracias

Cruzando mis manos entre las tuyas siento que nunca estoy ni estaré sola; cruzando nuestras miradas he sentido que todo está perfecto, que el mundo es perfecto y solo de los dos. Y en un abrazo me has dicho que siempre habrá una solución para todo, y tomando mi mano me has hecho levantar una y otra vez cuando algo anda mal o cuando sola intento hundirme... Mirándote, mirando a tus ojos la oscuridad desaparece y mi mundo se vuelve mucho más feliz. Y así estoy ahora... eternamente feliz porque te siento tan cerca, tan dentro de mi corazón y eso siempre me reconforta.

Gracias por hacerme sentir tanto. Gracias por entrar en mi mundo. Gracias por existir.



lunes, 2 de febrero de 2009

Música

Nunca había pensado lo mucho que me transporta. Quizás en toda mi vida nunca le dediqué tiempo, tal vez porque si la música es arte, para hacerla verdaderamente una expresión de sentimientos no sólo se requiere un talento especial, sino que -y en mucha mayor medida- una "inspiración", algún motivo que active ese talento innato. Los clásicos las llamaban "musas", que es precisamente el origen de la palabra "música". No es que sepa mucho de música, más bien me declaro casi una ignorante al respecto pero, imagino que ese talento para transmitirse a los demás en todo su potencial, requiere de algo, que puede tener el más diverso origen, pero que repercute en tu interior y crea una idea que deseas expresar, o hace nacer el sentimiento que da origen a la verdadera "música", aquella que se construye a partir de sentimientos y emociones... y entonces la música fluirá sola desde tu voz o tus manos.. y bañará tus oídos con un agradable perfume de notas armónicas que nacen del corazón.

Por ahora quizás no tenga el talento, pero definitivamente hay música que me transporta, me trae recuerdos, imágenes agradables que me gustaría revivir una y otra vez, me recuerdan a ti. Y entonces recurro a las palabras, que son mi único y último recurso.




Sólo tú eres mi muso y mi música más perfecta =)


sábado, 31 de enero de 2009

De pasos nuevos

Hay gente en la que usualmente no acostumbramos a confiar. Y es que aunque los lazos sean de los más cercanos, quizás nunca hayamos sentido la necesidad de acercarnos a esas personas. Quizás encontramos consuelo en otras, o simplemente las circunstancias no se han dado -quizás, como en mi caso, a lo largo de toda la vida-, como para que la relación sea mucho más profunda que mil sonrisas repartidas a lo largo de veinte años de coexistencia.

Porque a pesar de decir siempre que lo quiero mucho, de haber sido él siempre el hombre a quien más extrañaba en sus innumerables viajes, me perturba la idea de estar ahora todo el tiempo juntos, sentados a menos de cinco metros, y mirarlo... y sentir que para ese hombre alto, moreno y de inconfundible bigote no soy más que una desconocida. Una persona que frente a él tiene un millón de caretas de cristal que se han forjado con el tiempo. Y no sé por qué me cuesta tanto derribar esas caretas...

Por ahora solo diré que lo estoy intentando, sé que costará unos cuantos intentos más abrirle mi corazón, pero desde que aquella noche de angustia lo sentí más cercano que nunca con ese abrazo, no quiero perderme nunca más la oportunidad de tenerlo cerca. y decirle lo mucho que lo quiero y lo mucho que me he visto siempre reflejada en él.

Creo que esto es parte de una nueva etapa de mi vida, de la felicidad plena que tato anhelo. Creo que es uno de los nuevos pasos que empezaré a dar a partir de hoy...

viernes, 23 de enero de 2009

Amores extraños

Uuuuhh no puedo dejar de poner esta canción, porque ha dado vueltas y vueltas en mi cabeza y sobre todo en mi corazón desde hace algún tiempo. Es preciosa, y aunque la letra es triste, hay ciertos pasajes que son inolvidables, o no?

Amores extraños (Laura Pausini)

Ya sabía que no llegaría,
ya sabía que era una mentira,
cuanto tiempo que por él perdí,
que promesa rota sin cumplir.
Son amores problemáticos,
como tú, como yo.

Es la espera en un teléfono,
la aventura de lo ilógico,
la locura de lo mágico,
un veneno sin antídoto,
la amargura de lo efímero,
porque él se marchó.

Amores, tan extraños que te hacen cínica,
te hacen sonreir entre lágrimas.
Cuántas páginas hipotéticas,
para no escribir las auténticas.
Son amores que sólo a nuestra edad
se confunden en nuestros espíritus,
te interrogan y nunca te dejan ver,
si serán amor o placer.

Y cuantas noches lloraré por él,
cuantas veces volveré a leer
aquellas cartas que yo recibía
cuando mis penas eran alegrías.
Son amores esporádicos,
pero en tí quedarán.

Amores, tan extraños que vienen y se van,
que en tu corazón sobrevivirán,
son historias que siempre contarás
sin saber si son de verdad.

Son amores frágiles,
prisioneros, cómplices,
son amores problemáticos,
como tú, como yo.
Son amores frágiles,
prisioneros, cómplices,
tan extraños que viven negándose
escondiéndose de los dos.

(coro) Son amores que sólo a nuestra edad
se confunden en nuestro espíritu,
son amores tan problemáticos
que se esconderán de los dos.
Son amores que vienen y se van,
son historias que siempre contarás

Ya sabía que no llegaría,
esta vez me lo prometeré,
Tengo ganas de un amor sincero, ya sin él.


Nada que agregar. Tan solo que te quiero muchísimo. Gracias por esos momentos inolvidables... que sin duda quedarán para siempre en mi corazón, tal como las páginas auténticas sobre las que esta vez se escribe mi vida: nuestra vida juntos.

jueves, 15 de enero de 2009

4 ever

A las ocho los pensamientos divagaban entre sus propias preocupaciones, a kilómetros de distancia y sin tener por dónde conectarse... aparentemente. Pero fue solo el hilo de una conversación que -medio en serio y medio en tono de broma intentaba amenizar aquella fría tarde de lluvia- lo que bastó para que ambas mentes se fundieran en una sola idea, que hace ya tiempo venía inquietándolos y frente a la cual ninguno encontraba explicaciones. Y así, mientras los minutos transcurrían de forma silenciosa, cada uno de ellos le daba vueltas y vueltas en secreto a aquella pregunta de hace un rato, que no venía al caso sin duda, pero que no dejaba de sonar como una inquietante, amenazante, provocadora, intensa e incluso tentadora propuesta.

A las nueve todo era diferente: había dejado de llover y tras la neblina, aparecía el sol, que por lo demás acompañaba perfectamente la escena. Porque habían desaparecido también los kilómetros, dejando en su lugar espacios de silencio e incertidumbre entre esas dos mentes cuyos cuerpos no estaban a más de treinta centímetros de distancia. Había una pregunta pendiente, que ya no merecía ser tomada como una simple broma, sino que se revestía de toda seriedad, transformándose incluso en afirmación. Es más, parecía una promesa, un desafío a todo lo que ellos en ese momento habrían creído como "el destino". Y a pesar de las miradas cruzadas en busca de respuestas, los esfuerzos eran inútiles porque cada vez solo hacían que creciera la confusión. Pero a pesar de eso las sonrisas nunca se borraban. Era como si se reencontrasen, como sis e descubriesen por primera vez aquellos que siempre habían sido cómplices.

A las diez crecieron flores en la playa, al compás de bellas letras y melodías. La pregunta había encontrado por fin su respuesta, pero apenas comenzaban a vivirla. Aquellos tulipanes que ahora adornaban sus rostros encerraban entre sus pétalos el más dulce sabor de la alegría, y aguardaban con silenciosa paciencia el momento en que serían testigos, entre risas y lágrimas, de todo cuanto había podido pasar por sus inocentes mentes florales. Desde entonces, esos tulipanes nunca se marchitarían, y vivirían siendo testigos eternos de aquella historia que nació entre arena, mar y sol de playa.

A eso de las once ambos disfrutaban de la mano, de nuevo en la playa, pero esta vez perdidos para siempre entre la brisa marina y la arena que parecía ahora más cálida y más suave solo para ellos. Sentían que el mundo era solo para ellos mientras se miraban a los ojos y comprendían que aquella historia que habían vivido esas dos horas mágicas ya no tendría fin... porque veían que cada hora, a cada segundo dentro de cada minuto, la seguían construyendo, entre miles de detalles que habían nacido al calor de esos minutos.

Y a las doce, al fin, a las doce, sellaron sus destinos en uno solo frente al mar, frente a la playa que los había albergado toda aquella tarde... y los seguiría albergando quizás por cuanto tiempo más, en definitiva los albergaría para siempre, porque se había ganado un espacio enorme dentro de sus corazones, solo porque frente al mar lograron responder aquella pregunta que pareció ingenua.. pero que finalmente les cambió sus vidas en una sola y de una vez y para siempre.

Pero la hora sigue avanzando, el tiempo será eterno tal como la historia que comenzó a tejerse en un día como hoy, cubierto ya por algunas hojas de calendario pero presente siempre como la muestra más real y más sensible de una historia que no tendrá un final; como el principio de algo simplemente hermoso y especial... de una historia escrita por primera vez, en páginas auténticas...

y es casi la una; una página nueva de esta historia; otra hora más especial aún dentro del interminable reloj de la felicidad!! :)



(= !!!oirasrevina zilef =)

lunes, 12 de enero de 2009

Tres piedrecitas

Estando sentados en una pequeña plaza del hospital, se miraron fijamente, recordando tantos momentos que habían vivido juntos. Ella buscó sus ojos, él contemplaba el mar, mientras con su mente revivía las innumerables tardes de playa que tantos momentos especiales habían cobijado. Y aunque la última tarde de playa no había sido precisamente la mejor experiencia vivida, sabía que las arenas y el mar infinito que ahora estaban frente a sus ojos habían sido el mejor y más fiel testigo de todo su romance.


Y ella, de espaldas a la playa, en aquella banquita que -al igual que muchas otras- nunca se esperó encontrar, lo observaba con ternura y tranquilidad. Se sentía feliz de que él la acompañara en ese momento, al igual como lo venía haciendo hace tres días, desde aquella tarde de lunes en que la llevó a su casa. Aquella tarde ella se había sentido desesperada y triste, lo que era perfectamente atribuible a lo que había sucedido. Pero no sola. Nunca pudo sentirse sola porque nunca estuvo sola. Él la acompañó en todo momento porque sabía que para ella no resultaba nada fácil, corrió tras una camioneta solo para intentar solucionar el problema, habló por ella cuando el nerviosismo no la dejaba articular palabra alguna, caminó con ella intentando tranquilizarla y la llevó hasta su casa, donde poco a poco logró que ella se calmara por completo a pesar de la tristeza y el susto.


Pero ahora ella no estaba asustada... ni triste. Por el contrario, estaba feliz de estar junto a él, de haber compartido tanto con él, de haber hecho de cada momento juntos un recuerdo especial, como sin duda lo era aquella tarde en la placita del hospital.


De pronto él le dijo que cerrara los ojos, y ella, expectante, lo hizo. Él tomó sus manos y puso algo entre sus dedos. Ahí estaba: era una pequeña bolsita de terciopelo azul con tres piedras de color cristal, un hermoso regalo que para él encerraba todo el simbolismo que buscaba transmitir a la chica. Ella observó que en su mano, él tenía tres piedrecitas exactamente iguales a las suyas, y entonces se preguntó qué quería decirle él a través de ese particular regalo. Mirándola siempre a los ojos, el chico le dijo que cada piedrecita representaba un mes de todo lo que habían vivido hasta entonces. Y que como eran iguales las piedras que cada uno tenía, eso significaba que iban a estar por siempre juntos, viviendo cada vez más momentos como todos aquellos que habían vivido en esos tres hermosos meses. Y sorprendida por el detalle, pero a la vez feliz, ella lo abrazó tiernamente.


Y desde entonces que las tres piedrecitas que ahora cada uno guarda en sus mochilas son especiales,
tienen el aroma de aquella tarde en la placita, y la textura de mil momentos de playa. Son especiales porque nunca las dejan, las llevan siempre y siempre las tienen en sus manos, solo porque les recuerdan lo mucho que se aman, y la promesa tácita y cómplice de amor eterno que hicieron al mirarse a los ojos aquella vez.




Tiempo después, aquella misma niña de la plaza se sentía inquieta, su corazón estaba inquieto porque sabía que algo no andaba bien. Él estaba triste y a kilómetros de distancia, ella podía sentirlo, como una clavada en su corazón. Y toda la noche tuvo en su mano las piedrecitas, en su mente aquel joven a quien tanto amaba, y en su corazón albergó con más calor aún ese sentimiento que crecía con el tiempo y se volvía cada vez más fuerte. Pensaba en él, miraba sus fotos y las piedrecitas en su mano siempre... aunque hubiese dado todo por verlo y abrazarlo en ese minuto, y pese a que él le había dicho que no, ella seguía empecinada en verlo al día siguiente.


Hasta que lo vio. Su mirada estaba perdida y aunque parecía concentrado, por sus ojos supo que su mente estaba en otra parte. Pero la sintió llegar. Ella se sintió un poco cohibida a su lado por unos segundos, pero en seguida se tranquilizó. Después que caminaron un rato conversando, logró desentrañar lo que tanto le preocupaba: la razón por la que él había sonado tan triste por teléfono la noche anterior. Y aunque entendía perfectamente la razón de su molestia, ella creía que su forma de actuar no era la correcta, por lo que intentó disuadirlo con todas sus fuerzas. Pero él estaba impertérrito, con la mirada perdida pero tan fija como la decisión que había tomado. Siempre había sido así, imperturbable en sus decisiones, aún arriesgándose a cometer errores, y aunque entendía perfectamente la posición de la chica que le suplicaba que recapacitara, él sabía que no podía seguir tolerando aquella situación. Parecía tan tranquilo, y eso era lo que más a ella le impedía tranquilizarse, porque temía que él se expusiera a peligros innecesarios, porque no quería que ocurriera nada con él... porque sabía que no resistiría perderlo. Jamás. Ambos lo sabían. Y fue entonces cuando, sintiendo las tres piedrecitas en su bolsillo, se echó a los brazos del chico desesperadamente, y rompió a llorar como quizás nunca antes lo había hecho. Y fue allí cuando lo supo: amor eterno, ya no les cabía ninguna duda a ambos.


Al fin él hizo algo que la tranquilizó y logró arrancarle algunas sonrisas. Decidió volver a su casa. Se despidieron prometiendo verse al día siguiente, y entonces ella, mientras él bajaba al andén del tren, respiró profundo y al fin con su corazón en paz. El chico al cual amaba, y que también la amaba con todo su corazón, estaba bien, y estaría con ella para siempre en carne y hueso, y con toda su alma. Al fin, mientras subía las escaleras, respiró y sonrió ya mucho más tranquila. Y en su bolsillo volvió a sentir las tres piedrecitas, y se marchó sonriendo.





...y mientras escribía su historia, no dejó de mirar y acariciar aquellas tres piedrecitas
...




miércoles, 7 de enero de 2009

Artista

Me he vuelto una artista. Barata, pero artista al fin y al cabo. Con ganas de escribir, dibujar, pintar y probablemente retomar la poesía -que casi siempre está presente en mis escritos. O bueno, al menos la retórica-. Pero también me he vuelto más filósofa, y pienso, ¿es necesario preguntarnos qué es el arte?

Sé que muchos han escrito sobre esto y, por lo mismo, no pretendo agotar el tema, sino solo esbozar algunas pequeñas líneas sobre lo que hoy me ocupa... porque creo que todas las personas podemos hacer arte. Porque no se requiere un talento para expresar un bello sentimiento. Y porque estoy segura de que todos los corazones humanos pueden albergar sentimientos dignos de ser convertidos en obras de arte.

Encontré una frase de Emilio Castelar que encontré notable: "Lo ideal, sentido con profundidad y expresado con belleza: he ahí el arte. Pero quizás esté equivocada y no todos los sentimientos puedan convertirse en arte, sino solo aquellos ideales que se sienten con profundidad y se expresan con belleza. Quizás solo ahí pueda existir arte.


Y todas estas líneas de reflexión para decir que me siento una artista. Tan solo porque gracias a ti puedo sentir y vivir los sentimientos más hermosos y más profundos. Y porque gracias a ti puedo expresar esos sentimientos de la forma más bella que existe. Tengo mi inspiración. He encontrado mi inspiración. Y ahora que lo pienso bien, por qué tendría que ser barata, si la calidad de la obra de arte está dada solo por el sentimiento que se encierra en ella! Valoro mucho la técnica, señoras y señores, creo que es fantástica si no se deja morir un sentimiento atrapado tras sus rejas. Porque para mí, al menos, vestir mis sentimientos de alguna forma métrica es impensable. Prefiero ser más feliz así: haciendo arte con mis propios sentimientos expresados en toda su plenitud. A fin de cuentas, soy una
artista "a mi manera". Y para ti soy una artista.

Porque ahora puedo entender lo que es el arte de amar: hacer de tu vida y de la vida de quien amas la forma más profunda de vivir la belleza.

Gracias por entregarme tanto.