Lo que más me gusta de la historia es que nunca tuvo un principio y nunca tendrá un fin. Quizás por eso es una de mis grandes pasiones. Me sorprende el hecho de que detrás de cada objeto, creación o invento del hombre, por pequeño que sea, haya quién sabe qué cosas y cuánto tiempo. Y más me gusta también el pensar en reconstruir aquellas pequeñas historias.
Porque a diferencia de los cuentos y las novelas (por nombrara ejemplos), éstos se cierran en algún momento en que, feliz o tristemente, llegan al fin que les dio quien los escribió, y a quienes leemos sólo nos queda el consuelo de recordar o revivir aquella historia mientras leemos las páginas. Un consuelo que por lo demás ya es bastante. Pero la Historia es diferente. Es como una gran novela que nadie sabe ni sabrá nunca quién ni cómo la empezó, ni nadie tratará de ponerle jamás un punto final porque cada vez que alguien comienza a repasar lo que está escrito leyendo páginas y más páginas, tiene la posibilidad de agregar una página más a aquella preciosa colección que nunca terminará, y cambiar su rumbo.
Quisiera alguna vez ser parte de aquello, y poder escribir una página más de aquella interminable novela de la Historia.
[...Y al igual que aquella gran historia, la nuestra nadie sabe como comenzó, pero estoy segura de que no tendrá un final... :) ]
No hay comentarios:
Publicar un comentario