Octubre siempre será un mes diferente. Alguna vez en el colegio alguien me dijo "todo pasa en octubre". Y parece que era cierto, desde mi cumpleaños, desde que me dijeron que fui un regalo de cumpleaños para mis dos padres: para mi papá, que nació hacia fines de septiembre, y para mi mamá, que nació a principios... de octubre. Tú también naciste en octubre, lo que hace que este mes sea mas especial todavía. Hace justo dos semanas fue tu cumpleaños. Un poco después de eso, también, fue un día feliz, porque pudimos decir que cumplimos nuestro primer año de pololeo "formal", un año desde aquel día en que nos unimos más que nunca, y un año lleno de muchas felicidades y emociones bellas. Porque recuerdo que el año pasado, mi octubre partió como un desastre, y tú estuviste desde siempre ahí, para darme animo y, lo más importante, para hacerme ver que mi decisión fue la más acertada, la mejor y la que me traería la verdadera felicidad. En fin, en octubre se hizo más palpable aquello que, un mes atrás, había comenzado a hacernos vibrar.
Pero octubre también trae problemas. Es el fin de las clases, las últimas pruebas, trabajos por millon y, como si todo esto fuera poco, el estrés inevitable del fin de un año que no puede menos que calificarse de "agotador". Y es así como nos vamos sumergiendo lentamente, y a veces sin darnos cuenta, en una burbuja de presión, que, invisible, va lentamente creciendo alrededor de nosotros, como un manto que no nos deja ver más allá de nuestros propios problemas, los cuales crecen cada día más si pensamos en todo lo "político" que se vive por estos días.
En definitiva, cansancio, ganas de que todo termine pronto, y minutos sin respirar... a veces hasta horas en que ni siquiera nos damos el tiempo de mirar un poco más allá de nuestros ojos y ver que, a pesar de todo, estamos allí, el uno frente al otro, silenciosa pero verdaderamente siempre. Y es que a pesar de todo lo que invade nuestras cabezas todos los días, nuestros corazones permanecen incolumes manteniendo este sentimiento tan uferte, tan mágico y tan perfecto que se llama amor... ¿por qué no lo expresamos tanto entonces?
Los dos vivimos de sentimientos, y los dos sabemos que si un sentimiento no se cuida todos los días, se muere. Y esta es la razón por la cual no quiero dejar pasar un minuto más sin estar contigo cuanto sea posible, sin entregarte todo mi amor, sin decirte aunque sea un "te amo" para alegrar, entre estudio y cansancio, un día que parece eternamente agotador. Porque, mi amor, la verdad es que ayer te conocí lleno de alegría y sentimientos, de sueños y de vida, y toda tu energía me la transmitiste cada mañana con una sonrisa y un beso, enamorándome cada vez más, y hoy no quiero (ni podría soportar tampoco) ver que toda esa alegría, toda esa vida y todos esos sentimientos se están desvaneciendo porque el cansancio te consume. Hoy tengo mil sonrisas para ti, mil besos y grandes abrazos para entregarte en todos los momentos, aquellos en que más lo necesites, en que quieras estar solo o simplemente, en aquellos en que estamos juntos. Porque hoy, a pesar de todo lo que pase, a pesar de que hay veces en que siento que ya no doy más, solo hay una razón por la que me mantengo viva y dispuesta a seguir adelante siempre, y esa razón eres tú: Tú, que me entregaste tu corazón, que me enseñaste a confiar en mi y que me enseñaste que lo más lindo de la vida es amar... tu estás para siempre en mi corazon, y aunque no lo diga todo el tiempo o aunque a veces no sepa reconocerlo, eso es lo unico que me basta para ser feliz. Por eso quiero que tú también lo sientas así, que todo ese cansancio desaparezca y que todo lo que sientes te mantenga bien y te devuelva el ánimo y las sonrisas... porque para mí no hay nada más hermoso que verte sonreir y ver tus ojitos brillar de felicidad... y a ver si, de esta manera, en estos poquitos días que quedan, recuperamos nuestro "Octubre mágico" con todo el amor del mundo.
domingo, 25 de octubre de 2009
jueves, 15 de octubre de 2009
En tus ojos
No te voy a mentir que la primera vez que me di cuenta que me mirabas a los ojos me sentí perdida. Y no lo digo por la desesperación de que alguien me mirara tan fija e intensamente, sino porque, en el fondo de mi corazón y aunque no quise admitirlo en ese momento, sentí cuán profundo era este sentimiento que nos envolvía, y cuán profundo había también calado en mí algo que, hace apenas una semana, había comenzado a forjarse. Y es que ese largo fin de semana significó quizás mucho más de lo que ambos creímos, porque me di cuenta que, entre cuecas y empanadas, había una chispa, un recuerdo de una tarde en la playa que no se apartaba de mi mente ni de mi corazón ni un segundo: Te extrañaba... y no sabía por qué te extrañaba tanto ni qué era exactamente lo que extrañaba de ti; y no lo supe sino hasta ese momento en que volvimos a estar juntos. Porque ahora estábamos frente a frente, conversando en una mesita de la biblioteca, de algo aparentemente irrelevante para cualquiera que pasaba, pero que para nosotros significaba mucho más que un simple "reencuentro de amigos". Nunca te he contado esto, pero cada recuerdo de ese día lo guardo como un tesoro en la memoria, porque fue aquel el momento en que me estremecí al darme cuenta de que, a través de mis ojos, yo era como un libro abierto para ti, que habías aprendido a conocerme más que nadie en la vida. Y recuerdo que fue entonces que me lo dijiste tan claramente, de una forma que no sé cómo se escapó de tu corazón: estabas enamorado de mí. Esas fueron las palabras que atravesaron mis oídos y llegaron directo a mi corazón... y se clavaron allí como dardos de miel. Y al contrario de lo que pudieras imaginar, mi reacción no fue de tristeza ni preocupación, sino de una inmensa alegría, ya que aunque me hubiera cegado eternamente, esbocé una sonrisa que reflejaba todo lo que comenzaba a sentir por ti.
Muchas veces te había dicho "te quiero mucho", y aquel día esas palabras cobraron un extraño significado, que produjo en mí una alegria inusual que no pocos notaron. Fue entonces que pensé seriamente en darte esa oportunidad de llegar a mi corazón como ya lo venías haciendo, sin ponerte más barreras. Y días después, cuando estuviste conmigo en aquel momento tan importante para mí, y cuando solo ver tu rostro y tu sonrisa siguiéndome en cada minuto, fue que tomé aquella tan importante decisión: no importara lo que pasara, desde aquel día sentí que quería estar contigo, y que haría todo lo necesario para conseguirlo... porque sabía y sentía que tú eras quien me haría tan feliz.
No me equivoqué. Ha pasado ya más de un año desde entonces, y cada día que pasa vuelvo a sentirme como un libro abierto frente a ti, en el que puedes leer todas las líneas de mi corazón a través de mis ojos. Y déjame decirte que no me molesta, al contrario, cada vez me estremezco menos cuando descubres todo lo que me pasa incluso sin que yo quiera contártelo, porque aprendí que así te enamoraste de mí y que esa "lectura" que haces de mi corazón a través de mis ojos está guiada siempre por todo tu amor y tu ternura, y que cada vez que me ves a los ojos estás sintiendo todo el amor que puede caber en mi corazón. Por lo mismo, confío más en ti que en cualquier otra persona del mundo, y si tuviera que dar mi vida por decir alguien que sepa lo que pasa por mi cabeza o por mi corazón, daría la vida por ti sin dudarlo, porque sé que eres el único que, armándose de toda la paciencia y con todo el amor del mundo, logra desentrañar todo cuanto sucede en mi cabeza o en mi corazón, toda la maraña de pensamientos, ideas, sensaciones y sentimientos que a veces trato de esconder, y que finalmente siempre terminan saliendo a la luz, ya sea acompañados de sonrisas que tanto te gustan, o de lagrimitas que siempre sabrás como borrar.
Pero yo también quiero aprender el arte de leer los ojos, porque son la ventanita más directa y más sincera hacia el corazón de una persona, y porque tus ojitos, aunque haya veces en que estén empañados de lágrimas de tristeza o de cansancio, siempre transmiten una alegría y una vitalidad tan única, que hay veces en que simplemente no puedo dejar de mirarlos una y otra vez. Por eso siempre busco tus ojos, a cada momento, sea para encontrar tu mirada cómplice en nuestras aventuras, para buscar dar y recibir consuelo o apoyo, o simplemente para ver brillar esos ojitos al verme sonreír.
Ha pasado un año desde que estamos juntos "oficialmente", y 13 meses desde que comenzó nuestra historia de amor en esa tarde de playa. Y hoy no podía menos que dedicarte estas palabras que nacen de todo mi corazón. Pero, ¿sabes algo? El mejor de todos los regalos has sido tú, porque como te lo he dicho tantas veces, me has abierto las puertas de tu vida para compartirla contigo para siempre, y me has abierto lo más lindo que tienes: tu hermoso corazón. Y con ese corazón he construido tantas historias, tantos sueños que guardo en lo más íntimo de mí y que espero ansiosa el día en que se hagan realidad, pero también he vivido y descubierto los sentimientos más lindos de la vida... todo junto a ese corazoncito que ha llenado mis días de felicidad. Mi amor, quizás todavía me falta mucho por cambiar y crecer, y quizás algunas veces te haga sufrir, pero dejame que te diga una y otra vez lo feliz que me siento de estar enamorada y tener a mi lado a una personita como tú, que eres simplemente el ángel que tanto me cuida cada día y que me hace tan feliz. Y es por esto, y solo por esto, que cada día cuidaré con más celo este amor que hemos construido juntos desde aquel día que me mirabas a los ojos y yo me turbaba, y es por esto también que día a día, al mirar tu rostro, aprenderé mucho más acerca de ese maravilloso arte de leer en tus ojos todo lo que dice tu hermoso corazón.
Solo porque te amo y, pase lo que pase, siempre te amaré.
Muchas veces te había dicho "te quiero mucho", y aquel día esas palabras cobraron un extraño significado, que produjo en mí una alegria inusual que no pocos notaron. Fue entonces que pensé seriamente en darte esa oportunidad de llegar a mi corazón como ya lo venías haciendo, sin ponerte más barreras. Y días después, cuando estuviste conmigo en aquel momento tan importante para mí, y cuando solo ver tu rostro y tu sonrisa siguiéndome en cada minuto, fue que tomé aquella tan importante decisión: no importara lo que pasara, desde aquel día sentí que quería estar contigo, y que haría todo lo necesario para conseguirlo... porque sabía y sentía que tú eras quien me haría tan feliz.
No me equivoqué. Ha pasado ya más de un año desde entonces, y cada día que pasa vuelvo a sentirme como un libro abierto frente a ti, en el que puedes leer todas las líneas de mi corazón a través de mis ojos. Y déjame decirte que no me molesta, al contrario, cada vez me estremezco menos cuando descubres todo lo que me pasa incluso sin que yo quiera contártelo, porque aprendí que así te enamoraste de mí y que esa "lectura" que haces de mi corazón a través de mis ojos está guiada siempre por todo tu amor y tu ternura, y que cada vez que me ves a los ojos estás sintiendo todo el amor que puede caber en mi corazón. Por lo mismo, confío más en ti que en cualquier otra persona del mundo, y si tuviera que dar mi vida por decir alguien que sepa lo que pasa por mi cabeza o por mi corazón, daría la vida por ti sin dudarlo, porque sé que eres el único que, armándose de toda la paciencia y con todo el amor del mundo, logra desentrañar todo cuanto sucede en mi cabeza o en mi corazón, toda la maraña de pensamientos, ideas, sensaciones y sentimientos que a veces trato de esconder, y que finalmente siempre terminan saliendo a la luz, ya sea acompañados de sonrisas que tanto te gustan, o de lagrimitas que siempre sabrás como borrar.
Pero yo también quiero aprender el arte de leer los ojos, porque son la ventanita más directa y más sincera hacia el corazón de una persona, y porque tus ojitos, aunque haya veces en que estén empañados de lágrimas de tristeza o de cansancio, siempre transmiten una alegría y una vitalidad tan única, que hay veces en que simplemente no puedo dejar de mirarlos una y otra vez. Por eso siempre busco tus ojos, a cada momento, sea para encontrar tu mirada cómplice en nuestras aventuras, para buscar dar y recibir consuelo o apoyo, o simplemente para ver brillar esos ojitos al verme sonreír.
Ha pasado un año desde que estamos juntos "oficialmente", y 13 meses desde que comenzó nuestra historia de amor en esa tarde de playa. Y hoy no podía menos que dedicarte estas palabras que nacen de todo mi corazón. Pero, ¿sabes algo? El mejor de todos los regalos has sido tú, porque como te lo he dicho tantas veces, me has abierto las puertas de tu vida para compartirla contigo para siempre, y me has abierto lo más lindo que tienes: tu hermoso corazón. Y con ese corazón he construido tantas historias, tantos sueños que guardo en lo más íntimo de mí y que espero ansiosa el día en que se hagan realidad, pero también he vivido y descubierto los sentimientos más lindos de la vida... todo junto a ese corazoncito que ha llenado mis días de felicidad. Mi amor, quizás todavía me falta mucho por cambiar y crecer, y quizás algunas veces te haga sufrir, pero dejame que te diga una y otra vez lo feliz que me siento de estar enamorada y tener a mi lado a una personita como tú, que eres simplemente el ángel que tanto me cuida cada día y que me hace tan feliz. Y es por esto, y solo por esto, que cada día cuidaré con más celo este amor que hemos construido juntos desde aquel día que me mirabas a los ojos y yo me turbaba, y es por esto también que día a día, al mirar tu rostro, aprenderé mucho más acerca de ese maravilloso arte de leer en tus ojos todo lo que dice tu hermoso corazón.
Solo porque te amo y, pase lo que pase, siempre te amaré.
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