Cuando la confusión y las dudas se apoderan de su mente y no le permiten siquiera conciliar el sueño, se inquieta, busca consolarse pero solo derrama lágrimas y todo a su alrededor se vuelve insoportable... y está ya al borde de la desesperación...
Pero entonces solo hay algo -y alguien- que puede hacerla sentir segura nuevamente. Por eso aquella noche no lo pensó dos veces y marcó con insistencia aquel número. Y luego de la breve conversación, miró una pequeña fotografía y sonrió buscando calmarse. Pronto se quedó dormida.
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