A las ocho los pensamientos divagaban entre sus propias preocupaciones, a kilómetros de distancia y sin tener por dónde conectarse... aparentemente. Pero fue solo el hilo de una conversación que -medio en serio y medio en tono de broma intentaba amenizar aquella fría tarde de lluvia- lo que bastó para que ambas mentes se fundieran en una sola idea, que hace ya tiempo venía inquietándolos y frente a la cual ninguno encontraba explicaciones. Y así, mientras los minutos transcurrían de forma silenciosa, cada uno de ellos le daba vueltas y vueltas en secreto a aquella pregunta de hace un rato, que no venía al caso sin duda, pero que no dejaba de sonar como una inquietante, amenazante, provocadora, intensa e incluso tentadora propuesta.
A las nueve todo era diferente: había dejado de llover y tras la neblina, aparecía el sol, que por lo demás acompañaba perfectamente la escena. Porque habían desaparecido también los kilómetros, dejando en su lugar espacios de silencio e incertidumbre entre esas dos mentes cuyos cuerpos no estaban a más de treinta centímetros de distancia. Había una pregunta pendiente, que ya no merecía ser tomada como una simple broma, sino que se revestía de toda seriedad, transformándose incluso en afirmación. Es más, parecía una promesa, un desafío a todo lo que ellos en ese momento habrían creído como "el destino". Y a pesar de las miradas cruzadas en busca de respuestas, los esfuerzos eran inútiles porque cada vez solo hacían que creciera la confusión. Pero a pesar de eso las sonrisas nunca se borraban. Era como si se reencontrasen, como sis e descubriesen por primera vez aquellos que siempre habían sido cómplices.
A las diez crecieron flores en la playa, al compás de bellas letras y melodías. La pregunta había encontrado por fin su respuesta, pero apenas comenzaban a vivirla. Aquellos tulipanes que ahora adornaban sus rostros encerraban entre sus pétalos el más dulce sabor de la alegría, y aguardaban con silenciosa paciencia el momento en que serían testigos, entre risas y lágrimas, de todo cuanto había podido pasar por sus inocentes mentes florales. Desde entonces, esos tulipanes nunca se marchitarían, y vivirían siendo testigos eternos de aquella historia que nació entre arena, mar y sol de playa.
A eso de las once ambos disfrutaban de la mano, de nuevo en la playa, pero esta vez perdidos para siempre entre la brisa marina y la arena que parecía ahora más cálida y más suave solo para ellos. Sentían que el mundo era solo para ellos mientras se miraban a los ojos y comprendían que aquella historia que habían vivido esas dos horas mágicas ya no tendría fin... porque veían que cada hora, a cada segundo dentro de cada minuto, la seguían construyendo, entre miles de detalles que habían nacido al calor de esos minutos.
Y a las doce, al fin, a las doce, sellaron sus destinos en uno solo frente al mar, frente a la playa que los había albergado toda aquella tarde... y los seguiría albergando quizás por cuanto tiempo más, en definitiva los albergaría para siempre, porque se había ganado un espacio enorme dentro de sus corazones, solo porque frente al mar lograron responder aquella pregunta que pareció ingenua.. pero que finalmente les cambió sus vidas en una sola y de una vez y para siempre.
Pero la hora sigue avanzando, el tiempo será eterno tal como la historia que comenzó a tejerse en un día como hoy, cubierto ya por algunas hojas de calendario pero presente siempre como la muestra más real y más sensible de una historia que no tendrá un final; como el principio de algo simplemente hermoso y especial... de una historia escrita por primera vez, en páginas auténticas...
y es casi la una; una página nueva de esta historia; otra hora más especial aún dentro del interminable reloj de la felicidad!! :)
(= !!!oirasrevina zilef =)
2 comentarios:
come patita :)
come patita :)
Publicar un comentario