Junto a ti descubrí que la felicidad existe, y que no es simplemente el éxtasis de un momento, sino la alegría permanente de vivir con un sentimiento maravilloso y recíproco. Junto a ti aprendí que las alegrías no pasan, sino que permanecen cuando es el corazón el que las vive. Junto a ti supe que bastan los momentos más sencillos para expresar cariño, y que los detalles más simples pueden hacer de tu día un día perfecto. Junto a ti aprendí a perder poco a poco el miedo a vivir sin presiones, a reír, a sentir y saber que lo que siento crece cuando se comparte. Junto a ti supe que las lágrimas que se derraman por alegría son las que tienen el mejor sabor, y que una sonrisa, una caricia o un beso pueden cambiar el color del día. Junto a ti sé que puedo volver a sentirme una niña y disfrutar de serlo. Junto a ti... he vivido y he sentido tanto, y junto a ti quiero vivir el resto de mi vida, para maravillarme una y otra vez al volver a mirarte a los ojos y ser y hacerte tan feliz.
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